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MORTADELO Y FILEMON

(La totalidad de los documentos birlados para este apartado proceden de www.mortadeloyfilemon.com, página oficial del tebeo y del autor..)

Para un profesor de español, las historietas de Mortadelo y Filemón representan quizás lo más profundo del alma española y muchas veces "son España". El hablar muy peculiar de los personajes, aquel burlarse de todo muy suyo, la recuperación de la actualidad con fines de cachondeo, un estilo paródico, absurdo, grotesco que paradojicamente ilustra el viejo tópico : "los españoles somos los mejores" : todo contribuye a una obra única, imposible de traducir o de exportar (un poco como el cómic "Condorito" chileno ...)

Yo les debo mis primeras carcajadas hispánicas y gracias a ellos progresé en la lengua y en la comprensión de este país, de su humor y de sus valores más populares.

"¡Rayos! te has pasao con la nostalgia. Déjate de giliflautadas, que vas a tener al Super más cargao que un burro pueblerino"  me diría Mortadelo. "Muy giliflautada será tu abuelita", le contestaría yo.

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BIOGRAFÍA del autor : Francisco Ibañez
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UN POQUITÍN DE HISTORIA  -
2002 : ¡¡ Mortadelo y Filemón en el cine !!
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vineta_ofelia.gif (10471 octets)- Los personajes

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2002 : ¡¡Mortadelo y Filemón en el cine !! salleCine.gif (4563 octets)

Ganadora de 5 Goyas (equivalente español a los Oscars estadounidenses), la película fue vista por más de 13 millones de españoles en 2003, y fue la segunda más taquillera del año justo después de "El señor de los anillos, el regreso del rey"."La gran aventura de Mortadelo y Filemón"

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UN POQUITÍN DE HISTORIA (de www.mortadeloyfilemon.com)

Mortadelo y Filemón no siempre han sido como los conocemos hoy. Con el tiempo también ellos han cambiado. Aquí encontrarás información sobre la evolución de las historietas a lo largo de más de cuatro décadas de existencia. Como adelanto te diremos que Mortadelo y Filemón empezaron siendo una parodia de Sherlock Holmes y el Doctor Watson, que el autor tuvo que sortear en más de una ocasión los recortes de la censura franquista y que al principio no eran, ni muchísimo menos, tan conocidos como hoy. El secreto del éxito de Mortadelo y Filemón probablemente esté en que a lo largo de sus cuarenta años de historia no han perdido nunca ni un ápice de vigencia y se han ido renovando constantemente. De la mano de Francisco Ibáñez (Barcelona, 1936), vamos a hacer un repaso a la evolución de los cómics de Mortadelo y Filemón durante este tiempo.

El día 20 de enero de 1958, en el mítico número 1.394 de Pulgarcito, la revista infantil más popular del momento, nació Mortadelo y Filemón, Agencia de Información. “En aquella época se estilaban las rimas y los pareados”, recuerda Ibáñez.

Desde ese día se han vendido más de 150 millones de ejemplares de los 150 álbumes publicados de Mortadelo y Filemón y se han traducido a más de una decena de idiomas. No es de extrañar pues que, según dice el propio Ibáñez, “mis personajes han viajado mucho más que el propio autor”. En 1958 hacía un año que había dejado de trabajar en el Banco Español de Crédito para dedicarse exclusivamente a la editorial Bruguera, principal fábrica de tebeos de la época. Poco a poco fue demostrando su talento hasta que le ofrecieron la oportunidad de crear unos personajes propios. La censura de la época le obligó a andar con pies de plomo y tuvo que evitar cualquier atisbo de erotismo o de violencia.

En estas condiciones creó unos personajes bastante similares a los actuales, aunque entonces Mortadelo no se despegaba de su paraguas, Filemón de su pipa y ambos llevaban sombrero. Eso sí, desde el principio Mortadelo ya se disfrazaba (en las 16 viñetas de la primera página se disfraza de perro, sereno, mozo y pingüino) y Filemón ya ejercía de jefe.

Ibáñez, que se define como un consumado admirador de clásicos del cine cómico como Abbot y Costello, Chaplin y Harold Lloyd, había creado un Sherlock Holmes y un Watson a la española. “Al principio la historieta era un chiste inflado que se desarrollaba al final. Los de la censura querían que nadie pensara, que la gente pasara el rato. Por eso no aparecen mujeres en las historietas, cuando los censores veían a una le empezaban a recortar las curvas hasta dejarla como un espárrago cabezón. Un día dibujé un perro comiéndose un hueso y me lo censuraron porque afirmaban que aquello no era hueso, que aquello era un miembro viril y que había que quitarlo”.

Con los años, Mortadelo y Filemón se deshicieron de la pipa, del paraguas y de los sombreros y ganaron papel. En 1964 ya eran muy populares y ocuparon la página central de Pulgarcito. En 1969 lo fueron todavía más y en la recién creada revista Gran Pulgarcito, comenzaron las historietas por entregas. En cada entrega aparecían cuatro páginas de una aventura que terminaba al cabo de 11 números y que luego se publicaba en un álbum de tapa dura. Pero el que inauguró la colección Ases del Humor fue El Sulfato Atómico, donde dejaron de estar solos e ingresaron en la T.I.A. (Técnicos de Investigación Aeroterráquea). Allí se las tendrían que ver, además de con cacos y malhechores, con el colérico Superintendente Vicente (el Súper) y con los inventos del Profesor Bacterio.

El salto evolutivo fue enorme, Ibáñez convirtió las páginas de Mortadelo y Filemón en una sucesión disparatada de gags y, con la T.I.A., introdujo algo de política: a nadie se le escapaba que era una parodia de la C.I.A.

En los años setenta, el éxito de la colección Ases del Humor, y también de las revistas Mortadelo, Súper Mortadelo, Mortadelo Gigante convirtieron a F. Ibáñez en el principal activo de Bruguera y se convirtió en un negocio a exportar: “Vieron que, si se hacía algo de calidad, ese algo tenía salida, se podía vender fuera”, recuerda. Por aquel entonces murió Franco y llegó la libertad creativa a España y también para Mortadelo y Filemón. “Aunque de vez en cuando salía algún político, no hice crítica de la situación política. Para eso estaban ya otros humoristas. Y tampoco entró el destape, que es un arma de doble filo: a la larga se agota y a la corta resulta absurdo”.

Pero cuando Mortadelo y Filemón traspasaron realmente todas las fronteras fue cuando la T.I.A. comenzó a encomendarles misiones en los Mundiales de fútbol y en las Olimpiadas.

Así, en 1978 cruzaron el charco para jugar en Argentina y en 1980 boicotearon los Juegos de Moscú más que los propios americanos.

Con la llegada de los años ochenta, Mortadelo y Filemón se consolidan como el Astérix o el Tintín hispánicos. En 1985 Ibáñez dejó Bruguera y al año siguiente, sin él, esta editorial desapareció. Dibujó otros personajes en Grijalbo hasta 1988, cuando Ediciones B, propietaria del fondo de Bruguera, le contrató. Desde entonces lanza seis álbumes al año (tres veces más que Astérix).

En la última década le ha sacado mucho partido a la actualidad española y ha convertido a Juan Guerra en Juanito Batalla; a Luis Roldán en Rulfián, director de la Guardia Viril; y ha hecho que Jordi Pujol, Maragall, Serra y Felipe González se peleen por un sillón en las Olimpiadas de Barcelona.

“A veces los políticos nos hacen competencia desleal, ellos tienen más gracia”, ha dicho de ellos Ibáñez. También ha convertido la gaviota del Partido Popular en un buitre en el especial del último Mundial o ha escrito títulos como El atasco de influencias, Corrupción a mogollón, El pinchazo telefónico o se ha atrevido con temas más universales, como en las aventuras de Bye, bye, Hong Kong!, Dinosaurios o Las vacas chaladas.

El ingreso de Mortadelo y Filemón en la madurez ha llevado a Ibáñez a despejar la gran incógnita del último medio siglo: ¿qué hacen dos hombres solos viviendo en la pensión El Calvario? Ibáñez responde: “Pues no son rarillos, no. Han tenido unas cuantas señoras con las que han acabado mal. ¿De qué otro modo podían acabar?”. Efectivamente los tiempos han cambiado y Mortadelo y Filemón con ellos.

Así le ha llegado a Ibáñez la hora de los premios y los aniversarios y él sigue en la brecha. Tanto es así que, sobre el hipotético final de Mortadelo y Filemón, Ibáñez ha sentenciado: “Yo no quiero matarlos. El día que yo desparezca alguien tendrá que continuarlos”.

Ojalá.

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BIOGRAFÍA del autor de www.mortadeloyfilemon.com

Como veréis, la carrera profesional de F. Ibáñez no ha sido precisamente un caminito de rosas. A pesar de tener muy clarito lo que quería hacer en su vida, no lo ha tenido nada fácil. Y si no, que hable su biografía…

Francisco Ibáñez Talavera nació el 15 de marzo de 1936 en Barcelona, antes de iniciarse en el mundo de la historieta gráfica trabajó en el Banco Español de Crédito. Publicó su primer dibujo a los siete años en la sección "Colaboraciones de nuestros lectores" de la revista Chicos . Durante varios años alterna el trabajo en el banco con su vocación hasta que en 1957 se decide a dar el gran paso y se dedica exclusivamente a trabajar para la Editorial Bruguera.

El veinte de enero de 1958 aparece la primera historieta de Mortadelo y Filemón en el número 1394 de la revista Pulgarcito. A partir de aquí y durante los años sesenta Ibáñez publica en diferentes revistas sus mejores personajes: Mortadelo y Filemón, La familia Trapisonda ( Pulgarcito 1418 - 07/07/1958 ), 13, Rue del Percebe ( Tiovivo 0 - 06/03/1961 ), El botones Sacarino ( DDT 628 - 27/05/ 1963 ), Rompetechos ( Tiovivo 161 - 06/04/1964 ) y Pepe Gotera y Otilio ( Tiovivo 269 - 02/05/1966 ) que destacan entre todos los creados por Ibáñez.

En 1969 se publica El Sulfato Atómico, primera historieta larga en formato de álbum con una cuidada realización de guión y dibujo. En los años setenta Ibáñez crea algunas aventuras que se van a convertir en clásicos de la historieta española: ¡Valor y al toro!, Contra el "Gang" del Chicharrón, El caso del bacalao, Chapeau el Esmirriau, La máquina del cambiazo... La creciente popularidad del personaje hace que sea traducido a once idiomas diferentes y que Ibáñez se dedique cada vez más en exclusiva a Mortadelo y Filemón. El 16 de noviembre de 1970 nace la revista Mortadelo a la que seguirán una serie de publicaciones con el nombre de Mortadelo como Mortadelo especial, Mortadelo gigante, Super Mortadelo, y las ediciones especiales de sus aventuras en las colecciones Olé, Magos del humor y Super humor.

En los años 1969 - 1974 - 1975 y 1976 recibe el premio "Aro de Oro" a los personajes infantiles más populares del año por Mortadelo y Filemón.

En 1985 Ibáñez deja Editorial Bruguera y tras su paso por Grijalbo entra en el año 1988 en EDICIONES B, donde Mortadelo y Filemón vuelve a editarse con regularidad y su autor consigue dotar al personaje de los elementos precisos para seguir contando con la fidelidad de los lectores. Durante estos años se editan aventuras que contribuyen a aumentar la fama de Mortadelo y Filemón como ¡Pesadilla...!, Dinosaurios, El Racista, 100 años de cómic, El tirano ( uno de los mayores éxitos editoriales de la serie Mortadelo ), Siglo XX qué progreso!, La vuelta y ¡Llegó el euro!

En 1994 se le entrega el "Gran Premio del Salón del Cómic" al conjunto de su obra y en el 2002 se le concede la "Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes 2001".

Durante el año 2002 Ibáñez publica entre otras obras dos de los títulos más celebrados por el público, Misión Triunfo y El estrellato. Ya en el año 2003 no podemos dejar de hablar del gran éxito que está cosechando en todas las pantallas cinematográficas la película basada en el cómic de Ibáñez, "La gran aventura de Mortadelo y Filemón", una muestra más de lo arraigada que está en el público de todas las edades la genial creación de Francisco Ibáñez.

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Los personajes (de www.mortadeloyfilemon.com)

mortadelo1.gif (15239 octets) A pesar de no ser el jefe, Mortadelo es el auténtico protagonista de estas historietas. Este larguirucho que va siempre enfundado en su levitón negro (excepto cuando se prueba uno de sus infinitos disfraces), calvo como una bombilla y algo corto de vista, es sin duda, el personaje más famoso de F. Ibáñez.

Cuando nació Mortadelo, sus padres enseguida se dieron cuenta del asombroso parecido que tenía con una mortadela y siguiendo con la tradición familiar de no estrujarse mucho el cerebro, decidieron ponerle el nombre de Mortadelo. Desde bien pequeño empezó su afición a los disfraces y pronto se convirtió en un joven guapetón. Lucía una hermosa melena de pelo negro y era conocido como Mortadelo el "Melenudo" pero sólo hasta que conoció al profesor Bacterio, un biólogo famoso, que le dio una fricción con un invento suyo para no tener que preocuparse jamás por la caída del cabello. Efectivamente la loción funcionó y Mortadelo se quedó más calvo que una bola de billar. Entonces decidió utilizar una indumentaria que le hiciera pasar desapercibido ante los ojos del mundo: una levita negra que le hace parecer más una longaniza que otra cosa.

Poco después, buscando trabajo, conoció al que sería su inseparable compañero, Filemón. Ambos se presentaron para un puesto de jefe en una Agencia de Información pero Filemón fue más rápido que él y le sacudió un porrazo en toda la cabezota cuando iban a entrar en la Agencia. Desde entonces Filemón es el jefe y él, el ayudante. Mortadelo pasa los ratos libres entre el billar y los bares y ahí dónde le vemos es un auténtico mujeriego. Su familia viene de Borricón de Arriba pero vive con Filemón en una pensión que es un asco.

Gracias a su trabajo en la T.I.A., Mortadelo ha podido sacar lo mejor de sí mismo y con su ingenio y su capacidad para tener el disfraz apropiado para cada ocasión (tan pronto puede ser un león, como una bombilla o una bailaora flamenca) resuelve los casos más complicados e inverosímiles.

Mortadelo y Filemón serán chapuceros hasta la médula pero, como dice su creador F. Ibáñez, "son humanos y no los clásicos héroes".

Filemón Pi, es el jefe de Mortadelo y el teórico cerebro de la pareja. Filemón, cuyo nombre también tiene reminiscencias gastronómicas (tiene cara de filete), es un calvo con dos únicos pelos en la cabeza, un poco rácano y que, cuando se enfada, tiene muy mala uva. Siempre lleva camisa blanca, pantalón rojo y pajarita.

De pequeño, Filemón fue un niño de alta cuna (más que nada porque unos vecinos que eran jugadores de baloncesto les dejaron su cuna) y fue educado en el amor a la música hasta que le chafó la mano al profesor de música con la tapa del piano. El niño era rebelde, travieso, torpe y mal estudiante. Pero cuando creció… siguió siendo rebelde, travieso, torpe, y mal estudiante. Eso sí, era un muchacho con iniciativa y al volver de la "mili" decidió presentarse para un empleo que leyó en el periódico: "Se necesita jefe y ayudante". Se preparaba su primer encontronazo con Mortadelo. Ambos se presentaron al empleo pero al final Filemón fue más rápido y le propinó un porrazo en la cabezota a Mortadelo justo cuando iban a entrar en el lugar donde ofrecían el empleo. Desde entonces Filemón es el jefe y Mortadelo el ayudante y empezaron a trabajar juntos en la Agencia de Información. Pero muy pronto, y no por casualidad, todo se fue al garete. Fue entonces cuando tuvieron la oportunidad de presentarse a unas oposiciones para la T.I.A. (Técnicos en Investigación Aeroterráquea). Filemón quedó primero de la promoción y Mortadelo segundo. En realidad sólo se presentaron ellos dos. Así empezó la etapa más brillante de su carrera, fueron reclutados como agentes secretos y empezaron a trabajar a las órdenes del Súper.

Filemón es ahora un melómano convencido, gran coleccionista de discos de 36 revoluciones y siete motines y de cuadros al óleo y a la vinagreta. Como Mortadelo, es un solterón empedernido pero no duda en pelearse con él por la atención de una chica hermosa. Lo malo es que con ése siempre tiene las de perder, no en vano casi todas las historietas terminan con Filemón persiguiendo a Mortadelo después de alguna de sus meteduras de pata o abroncándole porque, por su culpa, el Súper los quiere descuartizar.

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super.jpg (17082 octets) El jefe de Mortadelo y Filemón es el Superintendente Vicente, más conocido como el "Súper". El "Súper" siempre lleva un traje azul impecable y luce un enorme mostacho negro debajo de su narizota. Es un mandón de mucho cuidado y se encarga de encomendar las misiones a los agentes. Si algo sale mal, él es quien tiene que responder ante la dirección.

No es de extrañar pues que monte en cólera cada vez que Mortadelo y Filemón hacen alguna trastada de las suyas. La organización, conocida como la T.I.A. (Técnicos en Investigación Aeroterráquea), vela por la seguridad de los ciudadanos manteniendo a raya a todo tipo delincuentes y maleantes. Es común ver a los agentes viajar en las condiciones más ridículas; en burro, en un camión de gorrinos o en el ala de un avión. Y es que en la T.I.A. no tienen mucho presupuesto. Hay quien la ha visto como una C.I.A. a la española. Los métodos que utilizan para llamar a sus agentes son también de lo más curiosos; un paquete que se autodestruye después de dejar el mensaje, teléfonos escondidos en una plancha o emisarios que salen de un armario.

Lo que Mortadelo y Filemón saben es que, cuando el "Súper" les llama, deben acudir siempre raudos y veloces al cuartel general si no quieren exponerse a ser víctimas de uno de sus coléricos berrinches. Una vez allí, el "Súper" les endosa los casos más inverosímiles, bien porque son casos demasiado peligrosos para arriesgar a otros agentes o bien porque no le queda nadie más a quien encargárselos. Y es que el "Súper" no tiene muy buen concepto de Mortadelo y Filemón ya que siempre acaban metiéndole a él en algún tremendo lío. Es común verle al final de las historietas persiguiéndoles furioso por algún remoto paisaje, armado con algún objeto contundente y con la firme intención de darles un buen escarmiento.

La Señorita Ofelia es la secretaria del "Súper". Se trata de una rubia con mucho carácter que, aunque está algo rellenita, es muy coqueta.

En cuanto tiene un momento libre le encanta sentarse para pintarse o limarse las uñas. Casi siempre lleva un vestido rojo muy ceñido y unas botas negras que le llegan casi hasta la rodilla. Sin embargo no renuncia a probarse otros modelitos porque según dice, una mujer como ella no debe esconder sus encantos. Aunque no quiere reconocerlo, está claro que le sobran algunos kilitos, y Mortadelo y Filemón se aprovechan de sus manías para gastarle constantemente bromas de lo más pesadas (nunca mejor dicho).

A pesar de todo Ofelia no se amilana ante nada y tiene una mala leche que espanta. Cuando se enfada es capaz de cometer cualquier barbaridad. Además es un poco susceptible. Cualquier pequeño comentario que provenga de alguno de los dos agentes secretos se lo toma tan a pecho que, aunque no se refiera a ella, hace que enseguida se mosquee.

La señorita Ofelia es el último personaje que se incorporó a la histiorieta y desde que llegó a las oficinas del cuartel general de la T.I.A. está prendada por los encantos de Mortadelo que, para su desgracia, no le hace ni puñetero caso y huye de ella en cuanto puede. Eso sí, como secretaria, el "Súper" no tiene queja de ella ya que por el momento cumple sobradamente con el poco trabajo que tiene.

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bacterio.jpg (14821 octets) El Profesor Bacterio es un curioso inventor lunático. De su aspecto físico poco se puede decir; está prácticamente calvo y luce siempre una frondosa barba.

Al parecer, detrás de esa informe mata de pelo se esconde un rostro no muy agraciado. Suele llevar una bata blanca y es capaz de dar con los inventos más extravagantes. Fuente inagotable de artilugios prodigiosos y disparatados, este científico loco trabaja para mejorar el armamento y los recursos de la organización. Sin embargo sus inventos siempre sufren algún "pequeño" error que acaba provocando un sinfín de situaciones disparatadas. Cuando él se propone algo podemos estar seguros de que su experimento conseguirá cualquier cosa excepto lo que él se había propuesto. El Profesor Bacterio trabaja en exclusiva para la T.I.A., desarrollando siempre nuevos y revolucionarios inventos.

Cada vez que el Profesor descubre algún nuevo artilugio, el Súper hace llamar a Mortadelo y Filemón para que experimenten con él. Por eso no es de extrañar que nuestros dos agentes secretos no lo puedan ni ver. Además, hay que decir que cuando el Profesor Bacterio trabajaba como biólogo probó con Mortadelo, por aquel entonces conocido como el melenudo, una infalible loción anticaída. Mortadelo se quedó calvo como una bola de billar y desde entonces no lo soporta. Cuando se dirige a él lo llama "chivo loco" o "inventor chiflado" y es común que sus historietas terminen con Mortadelo y Filemón persiguiéndole con la firme intención de hacerle pagar caros sus experimentos.

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